“Es normal, todas los sentimos”.
“Así es ser mujer”.
“Cuando seas mamá se te van a quitar”.
¿Cuántas veces hemos escuchado frases así cuando hablamos de cólicos menstruales? Durante generaciones, muchas mujeres aprendimos que menstruar con dolor era algo que simplemente teníamos que soportar.
Pero hay un tabú que necesitamos romper: tener la menstruación no significa que tengas que vivir con dolor en silencio.
¿Por qué tenemos cólicos menstruales?
Los cólicos aparecen principalmente porque el útero se contrae durante la menstruación para expulsar el tejido que ya no necesita. Estas contracciones pueden provocar dolor en la parte baja del abdomen y, en algunas personas, molestias en la espalda, piernas, náuseas o cansancio.
El dolor menstrual es muy común: la OMS estima que más de dos de cada tres mujeres y niñas presentan dolor durante la menstruación.
Y precisamente porque es frecuente, hemos cometido un error: confundir “común” con “algo que debemos aguantar”.
¿Por qué aprendimos a soportarlo?
Porque durante mucho tiempo hablar de menstruación fue incómodo.
Nos enseñaron a esconder las toallas, bajar la voz al decir “periodo” y fingir que no pasaba nada. También aprendimos a ir a la escuela, trabajar, hacer ejercicio o cumplir con nuestras responsabilidades aunque nos sintiéramos mal.
Y cuando una mujer dice “me duele muchísimo”, todavía puede escuchar:
🙄 “Estás exagerando”.
🙄 “Todas tenemos cólicos”.
🙄 “Tómate algo y sigue”.
Pero tu dolor merece ser escuchado.
No todos los cólicos son iguales
Unos cólicos leves o moderados que aparecen alrededor de la menstruación pueden formar parte del ciclo. Sin embargo, cuando el dolor menstrual intenso interfiere con tu vida cotidiana, te obliga a faltar a clases o al trabajo, no mejora con las medidas habituales o empeora con el tiempo, es importante hablar con un profesional de salud.
También merece atención si aparece junto con sangrado muy abundante, dolor pélvico fuera de la menstruación, dolor durante las relaciones sexuales, molestias al evacuar u otros síntomas.
En algunos casos, detrás del dolor puede existir una condición como endometriosis, adenomiosis o miomas. La OMS advierte que una menstruación muy dolorosa que afecta las actividades habituales puede ser una señal de un problema de salud subyacente.
¿Y si dejamos de decir “aguántate”?
Cuidar nuestra salud menstrual también significa cambiar la conversación.
En lugar de enseñarles a las niñas que deben soportar el dolor, podemos enseñarles a reconocerlo. En lugar de minimizar lo que sienten, podemos escucharlas. Y en lugar de pensar que pedir ayuda es exagerar, podemos entender que conocer nuestro cuerpo también es una forma de autocuidado.
🌙 Menstruar es natural. Sufrir en silencio no tiene por qué serlo.
Romper este tabú comienza con algo tan sencillo como creerle a una mujer cuando dice: “me duele”.
Porque ninguna generación debería seguir heredando la idea de que ser fuerte significa aguantarlo todo. 💜