Menarquia: lo que nadie te explicó cuando empezaste a menstruar

Menarquia: lo que nadie te explicó cuando empezaste a menstruar

La primera vez que menstruamos suele llegar con más preguntas que respuestas. A muchas nos tomó por sorpresa, incluso cuando “sabíamos” que iba a pasar. La menarquia, ese primer sangrado, marca el inicio de una nueva etapa del cuerpo, pero también revela algo más profundo: cuánto silencio, tabú y desinformación siguen rodeando a la menstruación.

Algo que hubiera sido importante saber desde el inicio es que menstruar no se vive igual para todas. No hay una experiencia “normal”. Algunas sienten cólicos, otras no. Algunas sangran poco, otras más. Todo eso es válido. Compararte solo genera ansiedad innecesaria. Tu cuerpo no está mal por reaccionar distinto.

También nos hubiera ayudado entender que el ciclo menstrual no es solo sangrado. Es un proceso hormonal que influye en el estado de ánimo, la energía, el apetito y la forma en la que pensamos. Cambios emocionales antes o durante el periodo no significan que “estás exagerando”, sino que tu cuerpo se está adaptando.

Otro gran pendiente es el tabú. A muchas nos enseñaron a esconder la toalla, a bajar la voz cuando hablábamos del tema o a sentir vergüenza si manchábamos la ropa. La realidad es que menstruar es una función biológica, no algo sucio ni incorrecto. El silencio no protege: confunde.

Un consejo clave que casi nadie da es aprender a escuchar el cuerpo desde el inicio. Identificar señales como dolor intenso, mareos frecuentes o sangrados muy abundantes es importante. Pedir ayuda médica no es exagerar, es autocuidado. Consultar a una ginecóloga o ginecólogo desde las primeras menstruaciones puede marcar una gran diferencia en la relación con tu salud íntima.

También hubiera sido liberador saber que hay más opciones para vivir el periodo con comodidad. No todas se sienten cómodas con los mismos productos, y está bien explorar alternativas que se adapten a tu estilo de vida, actividad física y sensibilidad corporal. Elegir productos reutilizables y sostenibles, además, puede ayudarte a conectar con tu cuerpo desde un lugar más consciente.

Por último, algo fundamental: menstruar no te limita. Puedes moverte, hacer ejercicio, descansar si lo necesitas y poner límites. Tu periodo no define tu valor ni tu capacidad. Aprender esto desde el inicio cambia por completo la experiencia.

Hablar de la primera menstruación con información clara y sin miedo no solo acompaña a quienes están por vivirla, también sana a quienes crecimos sin estas conversaciones. Menstruar con conocimiento es un acto de autocuidado y dignidad.

Regresar al blog